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La Guía de Patrimonio Científico y Tecnológico es una herramienta para explorar y apreciar la riqueza de conocimientos, prácticas, objetos y espacios que forman parte del legado científico y tecnológico de la Ciudad de México. Las diferentes entradas de esta Guía dan cuenta de la importancia de la ciencia y la tecnología en los procesos históricos, políticos, sociales y culturales ocurridos en la Ciudad de México. Asimismo, nos invitan a reconocer lo dinámica que ha sido -y sigue siendo- la actividad científica y tecnológica en esta magnífica urbe.

Tan sólo el Centro Histórico de la Ciudad de México (declarado Patrimonio Cultural de la Humanidad, el 11 de diciembre de 1987, por la UNESCO) alberga edificios y colecciones científicas de gran importancia, como el Palacio de Minería y el Palacio de Medicina con su museo de historia de la medicina, por mencionar algunos. En estos y otros edificios de la zona centro se ubicaron instituciones y sociedades científicas mexicanas, por ejemplo, el Real Seminario de Minas (después Colegio de Minería) y la Escuela Nacional de Medicina. Otras zonas de la ciudad albergaron espacios de ciencia y tecnología que fueron igualmente relevantes y que, como los ya mencionados, muchas veces mudaron de fisionomía, vocación y oficio. Así sucedió con el colonial Hospicio de San Jacinto, ubicado sobre la calzada México-Tacuba y en cuyos terrenos siglos después se instalaron diversas instituciones de investigación y educación científico-técnica, como el Instituto Tecnológico Industrial, el Colegio Nacional de Veterinaria y Agricultura y la Escuela Industrial de Artes y Oficios, las cuales dejaron de existir en la época posrevolucionaria, abriendo paso al primer campus del Instituto Politécnico Nacional.

La actividad científica no sólo tuvo lugar entre los muros de los edificios y laboratorios, sino que también se llevó a cabo mediante expediciones científicas centradas en el estudio de la botánica, la medicina y la geografía -como las organizadas por el Instituto Médico Nacional (IMN)-, donde se utilizaban instrumentos, se dibujaba, se medía y se colectaban muestras y objetos que han sido el origen de valiosas colecciones. Por ejemplo, los instrumentos, colecciones e ilustraciones del IMN que se conservan en el museo del Palacio de Medicina y en el Instituto de Biología de la UNAM, la colección de pinturas y publicaciones de José María Velasco resguardada en el Museo Nacional de Arte, la colección geológico-paleontológica del Museo de Geología, las colecciones de relojes y mapas del Museo Franz Mayer y la Mapoteca Manuel Orozco y Berra.

Otros espacios de ciencia y tecnología de la capital mexicana estuvieron abiertos al público, por ejemplo, el Gabinete de Historia Natural, la Cátedra y el Jardín Botánico, el Observatorio Astronómico Nacional de Tacubaya, el observatorio popular de la Plaza Torres Quintero, la Sociedad Científica Antonio Alzate, el Museo de Geología, el Zoológico de Chapultepec, el Museo de la Luz y la Reserva Ecológica del Pedregal de San Ángel. Otros espacios, aunque destinados exclusivamente a la investigación científica, no dejaron de mantenerse en interacción con factores sociales, políticos y culturares de la época, como muestra el caso del laboratorio construido en la Ciudad Universitaria de la UNAM expresamente para instalar el acelerador de partículas Van de Graaff y cuyas repercusiones trascendieron el espacio del laboratorio, como suele ocurrir en la ciencia. Cabe remarcar que el conocimiento científico y tecnológico se ha conformado en el cruce de culturas y el intercambio de saberes, tal como aconteció en el virreinal Colegio de la Santa Cruz en Tlatelolco, donde indígenas y colonizadores produjeron dos libros fundamentales acerca del mundo natural mesoamericano. Asimismo, grandes obras de infraestructura tecnológica, como el acueducto de Guadalupe o la red telegráfica de la que trata el Museo del Telégrafo, nos remiten a los cambios en el paisaje y las representaciones de la ciudad, así como a la influencia de la ciencia y la tecnología en la cultura y la sociedad.

Los diversos recorridos y enfoques que proponen las entradas de esta Guía, permiten comprender que el conjunto de conocimientos, prácticas, objetos y espacios de ciencia y tecnología influyó en la conformación del paisaje de la Ciudad de México, dando lugar a una manera particular de entenderla, estudiarla, representarla, intervenirla, apreciarla y habitarla. La navegación múltiple que propone esta página web maximiza el acercamiento desde diversos ángulos, sea por temas, tipos de infraestructuras científicas y tecnológicas, zonas de la ciudad, periodos históricos y autores de las diferentes entradas. De esta manera, la GPCyT-CDMX pone a disposición de habitantes y visitantes una herramienta para explorar y apreciar la riqueza del patrimonio científico y tecnológico de la Ciudad de México, del cual esta Guía tan sólo recoge una pequeña muestra.

Dra. Adriana Minor García

Este proyecto ha sido realizado en el marco de las actividades promovidas por la Cátedra de Patrimonio y Diplomacia de la Ciencia de la UNAM. Agradecemos al Centro Cultural España en la Ciudad de México por el financiamiento del proyecto y a El Colegio de México A.C. por suministrar el soporte técnico para la construcción de esta página web.

Autores

Equipo de trabajo

  • Coordinación

    Dirección: Adriana Minor García, Centro de Estudios Históricos, El Colegio de México.

    Gestión: Parsifal F. Islas Morales, Cátedra de Diplomacia y Patrimonio de la Ciencia, UNAM.

  • Investigación, edición y apoyo a la coordinación

    Andrea Luna Hernández, UNAM

  • Apoyo a investigación y gestión

    Yudy Tibaduiza, Cátedra de Diplomacia y Patrimonio de la Ciencia, UNAM.

    Sofía Benítez Villalobos, Cátedra de Diplomacia y Patrimonio de la Ciencia, UNAM.

  • Diseño Web

    Leví Miranda López, Coordinación de Educación Digital (COED), El Colegio de México.

Apoyo y financiamiento

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